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La cruz de Caravaca

HISTORIA

Cuentan las crónicas de la Hispania Sagrada que el 24 de septiembre de 1230 falleció el rey leonés D. Alonso IX y le sucedió en el reino su hijo D. Fernando III que lo era de Castilla desde 1217. De esta forma se unieron los dos reinos.
En ese mismo año el rey D. Fernando III de Castilla se encontraba guerreando para tomar las plazas de los campos de Calatrava y Murcia en poder de los sarracenos, viéndose obligado a abandonar la empresa y regresar a su reino para asistir al entierro de su padre el rey de León y tomar posesión de la corona.
Una de aquellas plazas fuertes ocupadas por los almohades desde la caída del Califato de Córdoba estaba gobernada por el rey Ceyt-Abuceyt o según otras crónicas por Muley Acebutey. Este rey curioso, dado a lectura y a la cultura, estaba intrigado por la doctrina de la religión cristiana.
Así pues un día 3 de mayo del año 1231 ordenó traer a su presencia a la persona más representativa de sus prisioneros, un monje llamado Ginés Pérez Chirinos, pidiéndole le explicase la historia del profeta de los cristianos y el rito de la Eucaristía que conmemoraba los sucesos de Jerusalén.
El monje Pérez Chirinos comenzó a celebrar la Misa, pero llegado al punto de la Eucaristía se dió cuenta de que en el Altar no estaba presente ninguna Cruz.
Fué entonces cuando, según las crónicas, leyendas y tradiciones se operó el milagro: Por la entrada al recinto y envuelta en una gran luz, apareció una Cruz transportada por ángeles.
Esta visión fué observada por los presentes en el recinto. Sin duda les afectó enormemente, ya que el rey Acebutey y sus vasallos se convirtieron al cristianismo.
El monarca tomó el nombre de Vicente.
Desde aquel suceso Caravaca se convirtió en un lugar de peregrinación y la figura de la Cruz con cuatro brazos se propaga por toda la Península.

SU MISTERIO
En los archivos de la Catedral de Murcia existen documentos del año 1285 que describen el escudo de armas de Caravaca y figura la misteriosa Cruz, por lo que prueba que algún suceso misterioso ocurrió en aquel año del reinado del rey castellano-leonés Fernando III, llamado el santo.
En los grabados y mapas del año 1300 a esta población se la conoce con el nombre de + de Caravaca, situada al oeste de la sierra de Alcaraz.
Realmente la reliquia es una Cruz llamada Cruz Patriarcal que está formada de un pie y dos travesaños paralelos y desiguales que forman cuatro brazos. La de Caravaca además se representa con dos ángeles que la transportan.
Esta reliquia junto con los corporales de la misa del día de su aparición y otros ornamentos, estuvo custodiada en el castillo Musulmán. Paso al poder del Orden del Temple y de la Orden de Santiago una vez tomada la ciudad por el Rey Alfonso X el Sabio, hasta el reinado de Felipe II en cuya época el Arquitecto Juan de Herrera (1.530-1.597) construyó el fabuloso Castillo-Fortaleza o el llamado templo de Santa Cruz.
La cruz fué guardada en el interior del nuevo Santuario-Fortaleza hasta una fatídica noche del 14 al 15 de Febrero de 1934, que desapareció misteriosamente.
Si hoy se visita Caravaca de la Cruz, observaremos una reliquia guardada en una caja de oro, regalo del marqués de Vélez. La asociación encargada de rendirle culto nos contarán su misteriosa historia, su tradición, su leyenda y su fama milagrosa, extendida incluso por Latinoamérica la cual trasladaron los misioneros franciscanos y dominicos.
Pero realmente la allí expuesta es un trozo de la Cruz de Cristo, traída desde Roma tras su misteriosa desaparición en la noche del 14 al 15 de febrero de 1934.
De la original, aquella traída por los ángeles el 3 de mayo de 1231, nada más se supo.

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© Copyright Ramiro García González - 25/12/99