GUERRA DE LOS BÓXERS
Periodo: Desde el año 1900 hasta 1904
Beligerantes: Bóxers chinos contra la ocupación extranjera.
Causas:: Independencia económica y cultural de China contra las naciones ocupantes.

Antecedentes:

El descontento venía desde el año 1840 con las Guerras del Opio, donde los tratados comerciales con las potencias europeas y americanas se les otorgó la condición de -nación más favorable-, lo que les permitían extraer recursos de China sin compromiso alguno.

Poco a poco grupos independentistas se fueron formando para luchar contra el dominio extranjero, especialmente los Bóxers, que se convirtieron en una fuerza bélica fanática y despiadada y luchaban con artes marciales chinas.

El nombre se lo puso un misionero cristiano que vió como en los rituales combativos estaban acompañados de movimientos semejantes a los boxeadores occidentales.

Acontecimientos

El movimiento de los Bóxers, estaba apoyado por la emperatriz Tz'u-hsi de la dinastía Manchú y se sublevaron con la intención de expulsar del país a las fuerzas extranjeras.

La organización secreta tenía unos 40.000 militantes patrióticos chinos. Su lema era -Sociedad de Justicia y Armonía-. Alcanzó los 150.000 miembros cuando el príncipe Tuan, principal consejero de la emperatriz Tz´u-hsi, elogió sus cualidades combativas.

Los revolucionarios bóxers se abstenían de té y de carne, predicaban un odio inflexible hacia los extranjeros y predicaban que las minas y ferrocarriles destruían el espíritu de la tierra, así como los caníbales misioneros cristianos que comían la carne y bebían la sangre de su Dios.

Durante el año 1900 y antes del asalto a las embajadas en Pekín, causaron todo tipo de estragos, quemaron iglesias, pueblos y mataron a todo aquel que les negaba ayuda. El recinto de las legaciones en Pekín, donde se alojaban los funcionarios gubernamentales, quedó momentáneamente libre del terror de los bóxers.

El 19 de mayo de 1900 el ministro francés en Pekín recibió un mensaje en el que se decía que la vida de los europeos dentro del recinto corrian peligro.

El 18 de junio la emperatriz Tzù-hsi declaró la guerra a todos los enemigos internacionales y les dio un plazo de 24 horas para abandonar China.

Poco después se atacó el edificio de las Delegaciones o las Embajadas con un bombardeo constante. La delegación compuesta por 400 funcionarios se mantuvo firme ante el ataque de 150.000 bóxers.

La revuelta fue aplastada el 14 de agosto de 1900 con una intervención de tropas británicas, alemanas, japonesas, norteamericanas, francesas, austriacas e italianas que llegaron a Pekín con 16.000 soldados para reprimir la rebelión.

Las fuerzas aliadas ocuparon la ciudad de Pekín, después de sostener sangrientos combates contra los Bóxers y fueron rescatados numerosos europeos del edificio de las Embajadas, donde habían muerto 230 extranjeros, la mayoría misioneros.

A la finalización del suceso se le impuso a China una sanción de 350 millones de dólares de indemnización y le obligaron a Pekín a mantener guarniciones militares de tropas extranjeras.

Tras la derrota muchos de los Bóxers desaparecieron y los que no pudieron huir fueron ejecutados por los propios chinos leales a los extranjeros. Sus cabezas fueron cortadas y se exhibieron a la entrada de las ciudades. La emperatriz Tzù-hsi huyó a Sian y años más tarde volvió a Pekín, donde murió por causas naturales a los 75 años en el año 1908.

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