PRIMERA GUERRA CARLISTA o GUERRA DE LOS SIETE AÑOS
Periodo: Desde 1833 hasta 1840
Beligerantes: Los liberales, Isabelinos o Cristinos contra los Absolutistas, tradicionalistas o Carlistas
Causas: Ley Sálica. Carlistas contra Isabelinos.

Antecedentes:

Fernando -VII- tuvo dos hijas en su último matrimonio con María Cristina de Borbón. Para asegurar la corona en su hija la princesa Isabel, Fernando -VII- declaró nulos los efectos de la Ley Sálica establecida por Felipe -V-, por la que solo podían reinar los barones.

Carlos -IV- ya la había dejado sin efecto en el año 1789, pero nadie se preocupó de publicar oficialmente la ley correspondiente en lo que actualmente sería el Boletín Oficial del Estado.

Comenzaron las intrigas cortesanas de las que salieron vencedores María Cristina y los liberales.

En 1833 muere Fernando -VII- y deja a Isabel heredera al trono con regencia de su madre María Cristina y el país queda dividido en dos bandos: Los Isabelinos o Cristinos de carácter liberal y los Carlistas o Absolutistas de carácter tradicional.

Acontecimientos:

El infante Carlos María Isidro de Borbón (1788-1855), hermano de Fernando -VII-, no admitió aquella sucesión y aunque el rey difunto había abolido la Ley Sálica, al no estar publicada, los carlistas entendieron que aún estaba vigente y tomaron las armas para implantar en el trono a Carlos María Isidro con el nombre de Carlos -V-. Su base de operaciones la instaló en la ciudad de Estella en Navarra.

A gritos de viva don Carlos y los fueros, en 1833 estalló la guerra civil principalmente en las provincias del País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña y Valencia. El levantamiento se propagó al resto de provincias de la península.

Los liberales o Isabelinos pidieron ayuda a Francia, Inglaterra y Portugal y firmaron la Cuádruple Alianza, pero esta alianza solo sirvió para dar moral a los isabelinos porque ninguna nación extranjera participó en la contienda.

Los Carlistas tenían un notable general llamado Tomás Zumalacárregui que operaba por los puertos de Ciordia y Olazagutia. Se enfrentó el 21 de abril de 1833 al general isabelino Jenaro Quesada y Matheus al que venció en la venta de Alsasua, en Navarra y continuó operando en Ormaiztegui y Echegárate. Finalmente fue herido de gravedad en el sitio de Bilbao y murió de las heridas en Cegama, Guipuzcoa, en el año 1835.

A pesar de esta pérdida, las tropas carlistas ocuparon la ciudad de Segovia y atrincheraron sus tropas cerca de Madrid.

Por otra parte el general carlista Ramón Cabrera que operaba en el Levante, llamado Tigre del Maestrazgo, fue tan cruel con los isabelinos que incluso llegó a convertirse en un serio peligro para la causa liberal. En el año 1835 destrozó a los ejércitos isabelinos en la batalla de Alloza y fue especialmente sanguinario, ya que el general isabelino Nogueras en el año 1836, había mandado fusilar a su madre María Griño.

Ante la presión del general isabelino Baldomero Espartero, que había vencido a los carlistas en Castrejana y en Utigoiti y destrozado al ejército carlista en la batalla de Villareal en Castellón, los ejércitos de Carlos se vieron forzados a retirarse hacia Vizcaya.

Aquí se encontraron con la armada al mando del almirante Francisco Pavía que actuó contra los carlistas cañoneando Pasajes y Fuenterrabía en Guipuzcoa obligando a abandonar las ciudades y replegarse hacia Bilbao, a la que pusieron sitio a principios de Octubre de 1836.

Baldomero Espartero, ayudado por el bombardeo naval del almirante Francisco Pavía sobre la ciudad, obligó a levantar el sitio a Bilbao entre los días 1 al 25 de diciembre de 1836. Tras la batalla del puente de Luchana en Bilbao, el general Espartero obligó a las tropas Carlistas a retirarse y mantenerse atrincherados hasta 1840 en las montañas.

Los carlistas depusieron finalmente las armas y Carlos María Isidro pasó a residir en Francia con el título de conde de Montemolín, posteriormente pasó a Génova y a Trieste, abdicando sus pretensiones al trono en su hijo Carlos Luis de Borbón y puntualizamos pretensiones porque no pasarían treinta años para volver a repetirse el conflicto en la Segunda Guerra Carlista. (1872-1876).

En el conflicto se distinguieron personajes carlistas como Zumalacárregui en el Norte, Cabrera en el Levante o el isabelino Baldomero Espartero, pero el triunfo de los liberales tuvo notable consecuencias. En el transcurso de la contienda se profanaron iglesias y durante 1834-35 se mataron numerosos religiosos.

Se efectuó la primera desamortización eclesiástica en 1835 por el ministro Mendizábal, que puso en práctica en 1837 decretando la confiscación por el Estado de los bienes de la Iglesia y su venta en pública subasta. Con ello se intentaba obtener dinero para la guerra contra el carlismo y repartir las tierras entre los campesinos pobres, pero lo que logró fue que la aristocracia y los burgueses compraran propiedades a bajo precio.

El Convenio de Vergara en Guipuzcoa en 1840, firmado entre el general isabelino Baldomero Espartero y el carlista Rafael Maroto, puso fin al conflicto que había durado siete años.

Los Isabelinos a pesar de salir victoriosos y declarar a Isabel -II- mayor de edad con trece años en 1834, su madre María Cristina tuvo que huir a Francia, sucediendo en la regencia el general Espartero y que dos años más tarde también tuvo que huir y refugiarse en Francia.

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