GUERRA DE LOS CIEN AÑOS
Período: Desde el año 1337 hasta el 1453
Beligerantes: Francia e Inglaterra.
Causas: Intereses de ambos países en Flandes y el espíritu combativo y caballeresco de la nobleza feudal.

Antecedentes:

Existía una gran rivalidad entre el rey francés Felipe -VI- de Valois y Eduardo -III- de Inglaterra que dieron origen a numerosas batallas con resultados dispares para ambos bandos.

Acontecimientos:

El larguísimo conflicto entre Francia e Inglaterra duró desde el año 1337 hasta 1453 y disolvió el Estado feudal, provocando el nacimiento de los Estados modernos de los respectivos países.

Al morir el último hijo de Felipe -IV- el Hermoso en 1328, Felipe -VI- hereda la corona de Francia e instaura la dinastía de los Valois. Esta designación produce el resentimiento del rey Eduardo -III- de Inglaterra que era nieto por línea materna de Felipe -IV- de Francia.

El rey inglés había conquistado Escocia y pretendía la corona francesa, por lo que inicia contra el país vecino un conflicto armado permanente , interviniendo en Flandes, lo que provoca la guerra.

A partir de aquí se inician una serie de combates y se establece un estado de guerra permanente, en el que se libraron pequeñas acciones bélicas.

Los ingleses vencieron a los franceses en el mar, lo que les permitió desembarcar en el norte de Francia. Desde aquí hasta su finalización pasa por la derrota de los franceses en Crecy en el año 1346. Con la ocupación de Calais y Poitiers en el año 1356 por el llamado Príncipe Negro, hijo del rey inglés, que derrota y hace prisionero a Juan el Bueno, sucesor de Felipe -IV- de Francia.

La reacción francesa es inminente y el hijo de Juan el Bueno, Carlos -V-, salva a Francia de la ruina. Ayudado por su consejero Beltrán du Guesclín poco a poco reconquista la mayoría de las plazas que poseían los ingleses en Francia.

En el año 1375 se firma una tregua. Inglaterra tenía en aquel momento dos plazas en Francia: Burdeos y Calais.

Esta tregua dio un respiro a la guerra, pero las luchas continuaron en ambos países por problemas políticos internos.

En Inglaterra se produce un cambio de dinastía y a Eduardo -III- le sucede su nieto Ricardo -II-, que se hizo impopular, fue depuesto y encarcelado. El parlamento proclamó rey a su primo Enrique -IV- de Lancaster. (Guerra de las Dos Rosas 1399-1485).

En Francia a la muerte de Carlos -V- le sucede Carlos -VI- que terminó loco. Se disputan el trono sus tíos y comienzan las rivalidades entre el duque de Borgoña y el de Orleans.

La lucha entre ambos bandos debilitó al país francés y fue el momento que Inglaterra invade Francia por segunda vez.
Enrique -V- de Lancaster afianza su trono con triunfos militares derrotando a las tropas del rey francés Carlos -VI- en el año 1415 en la sangrienta batalla de Azincourt, que casi le hace dueño de Francia y obliga a Carlos -VI- a firmar el tratado de Troyes en 1420, donde reconoce como regente y heredero al trono de Francia a Enrique -V- de Lancaster.

Poco después Francia reacciona y al morir Carlos -VI-, su sucesor Carlos -VII-, se atreve a coronarse rey de Francia. París y Reims estaban ocupadas por los ingleses y tenían sitiada la ciudad de Orleans. Solo un milagro podía salvar a Francia.

Aparece Juana de Arco, una humilde muchacha que vistió las armas de guerrero y se ofreció a Carlos -VII- para restaurar la monarquía. Exaltó el espíritu francés y al mando de un ejército consiguió levantar a los ingleses el sitio de Orleans y en menos de treinta años los ingleses perdieron todas sus conquistas de Francia, excepto la plaza de Calais que la mantuvieron hasta el año 1558.

Quizás sea Juana de Arco la figura que más represente la Guerra de los Cien Años. Gracias a Juana de Arco, Carlos VII se consagró en Reims como rey de Francia, pero fue abandonada por los suyos en Compiegne y fue hecha prisionera por los borgoñeses, que la entregaron a los ingleses y la sentenciaron a ser quemada vida en la plaza del mercado de Ruán.

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