CRUZADAS A TIERRA SANTA
Período: Desde 1096 hasta 1291
Beligerantes: Nobles francos contra los turcos selyúcidas y sultanes de Egipto.
Causas: El poder adquirido por los Papas, el ideal caballeresco y el fanatismo religioso.

Antecedentes:

Se describen las Cruzadas como un movimiento militar y religioso por la cual los países de Occidente de Europa dirigidos por el papado, intervinieron para reconquistar los Santos Lugares.

En la historia no se habla de Guerras sino de expediciones militares para reconquistar Tierra Santa, una contienda que duró casi doscientos años y es una de las más largas de la historia.

Desde que se había ocupado la ciudad de Jerusalén en el año 638 por los árabes, las peregrinaciones se hacían con normalidad gracias a la tolerancia musulmana con los llamados -pueblos del libro-, pero en el año 1009 el califa de Egipto de los Fatimí Al-Hakim (996-1021), conquistó Palestina, ocupó la ciudad de Jerusalén y ordenó destruir el edificio del Santo Sepulcro ante las protestas de los peregrinos.

El Santo Sepulcro era el lugar cristiano más importante de Palestina y las ciudades de Jerusalén y Belén los destinos de peregrinación cristiana más antigua. El Papa Sergio -IV- (1009-1012), interfiere ante Al-Hakim para que no sean destruidos, aunque sufre grandes desperfectos.

En el año 1071 los turcos selyuuíes o selyúcidas habían derrotado al ejército bizantino al mando del general Diógenis en Manzikert (Malazgirt) y habían ocupado la mitad de Asia Menor (Turquía). El emperador de Constantinopla Alejo Conmeno comenzó a preocuparse por el avance turco hacia occidente y recurrió al Papa de Roma que esperaba que se cerraran las grietas entre católicos y ortodoxos.

Acontecimientos:

El 27 de noviembre 1095, el papa Urbano II en el Concilio de Clermont-Ferrant solicita ayuda a los reyes de Europa para conquistar los Santos Lugares y paralelamente el monje Pedro de Amiens consigue apoyo para una cruzada campesina de 20.000 personas.

Militarmente participaron los nobles de Lorena, Tolosa y Nápoles, que se concentraron en Constantinopla.

Después de varios éxitos sobre los turcos, el 15 de julio del año 1099 la ciudad de Jerusalén es tomada por asalto tras un asedio de cuarenta días. Se nombró a Godofredo de Bouillón, un noble de Lorena, rey de Jerusalén.

El reino de Jerusalén incluía otros señoríos y condados cristianos como Edesa, Antioquía y Trípoli. Las flotas de Venecia, Génova y Pisa aseguraban el enlace entre los cruzados y el Occidente de Europa.

El 23 de diciembre de 1144, el día de Nochebuena, Nur-Eddin (Al-Din-Zangi) conquista la ciudad de Edesa. San Bernardo predica la Segunda Cruzada a la que se apuntaron los reyes Conrado -III- de Alemania y Luis -VII- de Francia, con un resultado nulo.

En la noche del día 2-3 de octubre de 1187, Salah-al-Din (Saladino), conquista la ciudad de Jerusalén y pone fin al reino.

Se produce una conmoción en Europa y se aprestan a partir para Oriente los mayores monarcas de la época: Federico -I- Barbarroja de Alemania, Felipe -II- Augusto de Francia y Ricardo Corazón de León de Inglaterra. La muerte de Federico en el año 1190, en el río Cidno de los montes Tauro en Cilicia y las discordias entre Felipe y Ricardo consiguieron fracasar la expedición de la Tercera Cruzada.

En el año 1198 el papa Inocencio -III- recuerda el reinicio de las cruzadas y en un cuarto intento los cruzados se reúnen en Venecia, pero en lugar de partir hacia Palestina se mezclaron en las luchas que tenía Venecia con el Imperio Bizantino y acabaron tomando la ciudad de Constantinopla. Aquí se funda el Imperio Latino de Oriente, que vivió en interminables luchas entre griegos y búlgaros.

A pesar del fracaso de la Cuarta Cruzada, el espíritu seguía vivo y esta vez se cambió de táctica y como condición previa para reconquistar Jerusalén habría que derrotar a los sultanes de Egipto.

Las dos últimas cruzadas, en el 1248 la séptima y en el 1270 la octava, fueron para el rey Luis -IX- de Francia que las dirigió personalmente y las dos tuvieron mal resultado.

En la séptima desembarcó en las playas de Damieta en Egipto y fue hecho prisionero, siendo liberado el 2 de mayo de 1250 a cambio de pagar un gran rescate y devolver a los mamelucos todas las zonas conquistadas y en la Octava la Cruzada fue dirigida hacia Túnez, pero murió de la peste ante sus murallas a las que habían puesto sitio el 23 de agosto de 1270.

En este año se darían por finalizadas las Cruzadas, pero no sería hasta el 18 de septiembre de 1291, en que saldría de Palestina el último de los Templarios.

El resultado fue que los países europeos reconquistaron la libertad de acción en el Mediterráneo y pusieron freno a la expansión del Islam.

Si quieres saber más de las cruzadas Cronología de las Cruzadas.

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