GUERRAS ÍBERAS
Periodo: Año 147 a.d. C. hasta 133 a.d.C.
Beligerantes: Roma contra los pueblos Íberos.
Causas: Expansión del imperio romano.

Antecedentes:

Estas guerras no están en la cronología de Roma y los historiadores las enmarcan dentro de las Guerras para la conquista de la Hispania, una lucha que duró ocho años.

La dominación romana en la península Ibérica o en la Hispania duró desde el año 205 a. C., año que inició el Senado Romano la conquista para anexionársela al imperio, (independiente de las guerras púnicas del 218 a.d.C.), hasta el año 415 después de J.C., época de las invasiones de los bárbaros

Acontecimientos:

Para la conquista Roma dividió el territorio en dos provincias: la Citerior con capital en Tarraco (Tarragona) y la Ulterior con capital en Híspalis (Sevilla) y nombró cónsul para Hispania a Lucio Licinio Lúculo (109-57 a.C.), que había estado en las guerras contra Mitriades y le había vencido.

Lúculo a su vez nombra pretores para las provincias a Servio Sulpicio Galba (190-135 a.C.) para la Citerior y a Claudio Marcelo para la Ulterior.

Claudio Marcelo era un hombre conciliador y pacífico que fundó en el centro de la provincia Ulterior una ciudad floreciente llamada Corduba (Córdoba), por lo que fue prácticamente ignorado por el propio cónsul Lucio Licinio Lúculo y llevó personalmente las campañas de la Ulterior.

El sometimiento no sería fácil. Galba había soportado las luchas lusitanas y empleó las mismas tácticas con los íberos.

En la provincia Citerior a los habitantes de la ribera del río Taggo (Tajo), igualmente les ofreció zona de cultivos y cuando fueron a tomar posesión de ellas les lanzó al ejército e hizo una matanza atroz. A los supervivientes los vendió como esclavos.

Por otro lado en la provincia Ulterior el pretor cónsul Lúculo arrasó la ciudad de Cauca (Coca) y se llevó un gran botín, ordenó un degüello general de sus habitantes mientras dormían y saqueó la ciudad.

Poco a poco los pueblos íberos se fueron congregando en ciudades más grandes y fortificadas. Este es caso de la ciudad de Numancia que había desafiado al poder romano durante ocho años.

El Senado romano destituyó al cónsul Claudio Marcelo y mandó a la Hispania lo mejor que tenía el ejército romano de aquel momento que era el general Escipión Emiliano y mantuvo al mando a los pretores Galba Servio Sulpicio y Lucio Lucinio Lúculo más un contingente de tropas y asesores expertos en guerras en África.

El general romano Escipión organizó el asedio a la ciudad y tras ser sometidos al hambre y la sed, los numantinos pidieron la paz, pero ante la dureza de las condiciones prefirieron incendiar la ciudad y buscar la muerte en el fuego o en un último combate.

Las guerras finalizaron en el año 133 a.C.

Este final lo narra con una crudeza tremenda el historiador romano Appiano Alejandrino, historiador del siglo II que vivió en Alejandría, famoso por el método de ordenación histórica. Escribió varias obras siendo la más importante la historia de Roma en 24 libros y en especial las guerras Íberas.

Saber más: Ranimirum.com/iberos/apiano


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