GUERRAS LUSITANAS
Período: Año 147 a.d.C. hasta 139 a.d.C.
Beligerantes: Roma contra los pueblos Lusitanos.
Causas: Expansión del Imperio Romano.

Antecedentes:

También llamadas Guerras de Viriato.

Servio Sulpicio Galba (190-135 a.C.), fue nombrado pretor de la provincia Citerior por el cónsul Lucio Licinio Lúculo en el año 151 a.C. y no tuvo mucha suerte al ser derrotado en varias ocasiones por los Lusitanos, por lo que en el año 150 a.C. negoció el entregarles tierras para el cultivo.

Acudieron unos 30.000 lusitanos, que los concentró en tres campamentos y les pidió como garantía de amistad que acudieran sin sus armas.

Cuando lo consiguió, pasó a cuchillo a la tercera parte de los hombres y al resto los vendió como esclavos.

Acontecimientos:

Entre los pocos que consiguieron escapar a la matanza se encontraba un pastor lusitano llamado Viriato, que en el año 147 a.C. inicia una sublevación contra Roma de tal magnitud que Galba es acusado en el Senado Romano por el censor Marco Porcio Catón (234-149 a.C.), de traidor y alevoso, viéndose envuelto en un proceso del que solo consiguió la absolución mediante los sobornos.

Las guerras lusitanas duraron diez años y mantuvo en jaque a los ejércitos romanos.

Sus principales campañas de hostigamiento se produjeron por lo que es actualmente las zonas de Portugal, Andalucía y Extremadura en España o por lo que después de la conquista romana denominaron provincia de la Lusitania.

En sus campañas alcanzó seguidores a su causa de casi diez mil hombres.

Antes de la llegada de los romanos esta zona estaba poblada por los Cynetes, Cempsos, Saerpes y los Bracarenses, pero principalmente por los Lusitanos.

A Viriato no pudieron vencer ya que utilizaba los métodos de guerrillas contra los ejércitos romanos al mando de Vetulio, incluso el pretor romano llegó a morir junto con cuatro mil soldados en sus emboscadas y nunca les dio ocasión de enfrentamientos de batallas a campo abierto.

Les ocasionó enormes pérdidas humanas y materiales, por lo que Roma solicitó una tregua.

Mala elección para los lusitanos, era la segunda vez que les engañaban, ya que Roma se aprovisionó y le dio tiempo para enviar más legiones a la Hispania para reanudaron las luchas.

Viriato comenzó entonces a sufrir acosos casi constantes, por lo que negoció con el cónsul Cepión para solicitar nueva tregua, mandando a tres de sus emisarios: Ditalco, Audax y Minura.

Mala decisión por parte de Viriato, tercer engaño, ya que el cónsul Cepión viendo que a su enemigo lusitano no se le podía derrotar mediante las armas, sobornó a los emisarios para planificar un complot y asesinar a Viriato, cosa que hicieron en el año 139 a.C.

La frase de -Roma no paga traidores- pasó a la historia, cuando los tres emisarios se presentaron ante Cepión para cobrar la recompensa.

La guerra finalizó con su muerte y el sometimiento de los lusitanos supuso que la zona pasara a ser la tercera provincia de la península ibérica con el nombre de La Lusitania.

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