GUERRAS SACRAS
Período: Primera en el 600-590 a.C. Segunda en el 446-448 a.C. y la Tercera en 335-345 a.C
Beligerantes: Santuario de Delfos y oráculo de Apolo contra santuarios de otras ciudades griegas.
Causas: Independencia económica de Delfos o Delos.

Antecedentes:

También se denominan Guerras Santas y se refieren a cuatro guerras por causas religiosas que se dieron en la antigua Grecia.

Las guerras fueron a causa de la rivalidad económica del santuario de Apolo en Delfos.

Para entender estas guerras hay que mentalizarse en la importancia e influencia que tenían los dioses griegos de la época. En la Ilíada de Homero se refleja la sociedad de aquélla época. Se creía ciegamente en la ayuda que prestaban los dioses a los mortales a cambio de ayudas económicas.

Acontecimientos:

La primera se produjo en el año 600 a. C. En esta época se inicia una expansión griega hacia el oeste. La confrontación se produjo en la región de Fócida, situada entre la Tesalia y la Beocia.

La Fócida tenía ciudades importantes como Elatea, Crisa, Cirra y Delfos. Esta última ciudad estaba en disputaba entre Fócida y Beocia, ya que tenía el santuario de Apolo que hacía del lugar un territorio sagrado y gozaba de una independencia económica que no tenían las otras ciudades, con unos ingresos económicos muy elevados.

La guerra se inició por querer llevar Fócida el control de los ingresos del Santuario, que finalmente consiguió Delfos y el final del conflicto supuso la hegemonía de Tesalia, comarca de la antigua Grecia y el principio de la decadencia de Beocia con sus importantes ciudades como Tebas, Platea o Queronea, etc.

La segunda se produjo entre los años 446-448 a. C. y el conflicto fué entre la Anfictionía de Delfos contra Fócida, por la independencia económica del santuario del primero. Volvía a aparecer el problema de la Primera Guerra Sacra y los rivales eran los mismos: Fócida, Beocia y Delfos, pero esta vez además estaba la Anfictrionia.

En la base del monte Parnaso en Fócida se situaba el templo de Delfos, consagrado a las Musas que moraban junto con el dios Apolo, pero parte de él también pertenecía a Beocia, por lo tanto los ingresos deberían repartirse.

La Anfictionía era una confederación de ciudades griegas para asuntos de interés común y la más importante era la Délfica compuesta por doce ciudades y la de Delfos gozaba de una independencia económica importante, conseguida en la primera guerra sacra. La administración de la Fócida no estaba muy de acuerdo con que todos los ingresos se quedasen en el santuario.

En el año 446 a.C. se añadió otra rivalidad entre el santuarios de Demeter en Antela en Termópilas y Delfos en Parnaso, a la que se añadieron los santuarios de las otras ciudades de Beocia, Tesalia y Lócrida, que cada una tenía su santuario consagrados a diferentes dioses, que se aliaron con Antela contra Delfos, consiguiendo la independencia económica igual que esta última, tras vencer en la batalla de Coronea.

En el conflicto intervino Esparta como mediador, que devolvió el santuario a los délficos, que habían ocupado sus rivales.

La tercera guerra santa tuvo una duración desde el año 335 hasta el 346 a. C. y se originó al ser acusados los Focenses de cometer sacrilegio en el santuario de Delfos.

Fócida pidió ayuda a Esparta. El santuario fué ocupado por los Focenses que reclutaron un ejército de mercenarios pagados con el tesoro del templo de Apolo. Hay que imaginarse la importancia de los ingresos que tenía el santuario de Apolo para poder pagarse un ejército con el dinero de las arcas de Delfos.

En esta ocasión interviene en el conflicto el rey Filipo -II- de Macedonia (359-336 a.C.) (padre de Alejandro Magno), que venció a los mercenarios de Fócida y al ejército espartano en los pasos de las Termópilas.

Delfos recuperó, una vez más, su independencia económica del resto de ciudades, pero Filipo aprovecha para llevar el control del santuario y sustituye a Fócida en el Consejo de la Anfictionía, que comenzaba a tener un carácter político.

Tras ser vencida, Fócida es obligada a pagar por el saqueo de las arcas del santuario.

Historiadores incluyen una cuarta guerra santa en el 339 a.C., pero podría ser continuación de la anterior. A instancias de Filipo el santuario de Delfos declara una cuarta Guerra Santa por sacrilegio. Esta vez contra Anfisa en la Lócrida oriental (actual Salona).

Ante un supuesto ataque de Filipo -II- sobre Tebas, capital de la Beocia, el ejército beocio se posiciona en los pasos de las Termópilas.

Filipo -II- de Macedonia es nombrado General Supremo de la Anfictionía Délfica y con su ejército rodea las Termópilas y ocupa la ciudad de Elatea, en la Fócida, al sur de las Termópilas (actual Elefta). Se produce el pánico en la ciudad de Atenas, que solicita ayuda militar a los Fócidos.

En el año 338 a.C. el rey Filipo -II- ocupa los santuarios de Anfisa, Delfos y Naupacto y en agosto del mismo año Filipo se enfrenta a Beocia en la segunda batalla de Queronea y la ciudad de Tebas es ocupada, eliminando la coalición entre Atenas-Beocia y la rivalidad religiosa, devolviendo la independencia económica al santuario de Delfos.

En todo este análisis se habla de dioses o diosas y anteriormente se comentaba que tenían su importancia económica y realmente la tenía:

Apolo propagaba y detenía las pestes, conocía el futuro, un dios joven, el sol y dueño del oráculo de Delfos.
Artemisa, protectora de la caza, de los montes y los bosques, señora de las fieras.
Atenea, diosa de la inteligencia y el bien sentido. Diosa de la guerra. Venerada en los templos de Atenas y en el Ática.
Demeter, era la tierra cultivada, favorecía los campos y las buenas cosechas. Tenía un santuario en Antela
Hera, diosa del matrimonio a la que se pedían pretendientes legítimos. Su santuario estaba en la Argólida.
Poseidón, el dios del mar y protector de los navegantes. Tenía santuarios por toda Grecia, especialmente en Corinto, Atenas e islas adyacentes.
Zeus, el dios de los dioses, tenía un oráculo en Olimpia, casi o mas importante que el de Delfos.
Afrodita, diosa del amor y la fertilidad, era venerada y tenía santuarios en Chipre, Citera y Corinto, etc., etc.

Todos ellos recibían miles de visitantes, se hacían consultas a los oráculos, se celebraban juegos, fiestas, pactos políticos entre ciudades y se aportaban importantes cantidades monetarias.

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