GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS
Periodo: Desde 1618 hasta 1648
Beligerantes: Católicos, protestantes, Francia, Suecia y Alemania y España.
Causas:: Rivalidad religiosa en Alemania, restaurar la autoridad imperial y reducir al imperio alemán.

Antecedentes:

De inicio fue una pugna entre católicos y protestantes en Alemania. Hubo un momento que el protestantismo pareció triunfar en Alemania e incluso en Austria, pero la reacción católica con la Contrarreforma logró contener las ideas luteranas.

Poco a poco Austria, Baviera, Renania y Wesfalia se vieron libres del protestantismo.

Esta lucha que en sus orígenes eran religiosos en Alemania, se convirtió en una contienda que se extendió a toda Europa disputándose la hegemonía de las casas de Austria de los Habsburgo y la de Francia con los Borbones.

Acontecimientos:

En el año 1618 se proclamó sucesor al trono de Bohemia a Fernando -II- de Austria (1618-1627), ambicioso y con gran odio hacia los protestantes por lo que los católicos tomaron una actitud arrogante y a los protestantes se les prohibió celebrar asambleas.

Enrique Matías conde de Thurn (1567-1640), de carácter reformista se erigió en líder protestante y fue nombrado jefe de un gobierno temporal asumiendo el mando de un ejército provisional.

Los bohemios depusieron a Fernando -II- y eligieron rey a Federico, elector del Palatinado y jefe de la Unión Evangélica con el nombre de Federico -V- de Bohemia y pariente del rey Jacobo -I- de Inglaterra.

A estos se les unión Holanda, pero en un primer enfrentamiento fueron derrotados en la batalla de la Montaña Blanca, perdiendo sus libertades.

Los territorios de Federico -V- de Bohemia se los cedieron al duque Maximiliano de Baviera, en común acuerdo en La Liga Católica, fundada por él en 1609 y con el apoyo de Maguncia, Colonia , Tréveris y el rey de España, que se habían puesto al lado del emperador Fernando -II-.

Este primer período finalizó en el año 1622 con una violenta persecución contra los protestantes.

Este triunfo del emperador Fernando -II- de Austria asustó a los príncipes protestantes del norte de Alemania que reiniciaron su lucha en 1625 apoyados por el rey Cristian -IV- de Dinamarca (1577-1648), pero fueron nuevamente derrotados, por lo que el emperador redactó unas condiciones de paz favorable a los católicos con el Edicto de Restitución, firmando la paz en Lubeck en el año 1629.

Con este acuerdo y el Edicto de Restitución despojó a los protestantes de los bienes que poseían desde 1552 por lo que les obligó a solicitar ayuda al rey Gustavo Adolfo de Suecia (1497-1566).

Por otra parte a Francia y su ministro Richelieu, no le convenía la política de engrandecimiento de Fernando -II- de Austria, por lo que lanza a la lucha al rey Gustavo Adolfo de Suecia y en el año 1630 invade territorio alemán, no solo para defender la causa protestante sino también para evitar que la causa de Habsburgo dominara el mar Báltico.

La intervención de este monarca fue decisiva e hizo cambiar el curso de la guerra. En 1634 derrota a los imperiales en Breitenfeld y en Lutzen, pero en esta batalla el rey sueco es herido de gravedad y fallece poco después.

Los generales de Gustavo Adolfo continuaron la lucha, pero los imperiales se habían recuperado y con la ayuda de las tropas españolas fueron derrotados en 1635 en la batalla de Nordlinga. Esta era la primera acción de las tropas de España en esta guerra y esta batalla decidió a Richelieu a entrar en modo claro en la lucha y en 1635 declara la guerra a España y al emperador de Alemania.

En la última fase del conflicto fallece el rey Fernando -II- y le sucede Fernando -III- y este suceso, más las rebeliones en España de Cataluña y Portugal en 1640 mermaron las fuerzas de los imperialistas y dieron fuerzas a las tropas francesas.

El primer ministro francés Richelieu muere en 1642 y renacen las esperanzas de los imperialistas, pero surge el joven general francés Enrique de la Tour dAuvergne, vizconde de Turena, que consigue las victorias sobre los imperialistas en las batallas de Rocroi en 1643, Frigurgo en 1645 y Lens y Sommershauser en 1648, que obligaron a firmar la paz de Vestfalia pasando la hegemonía de Europa de los Habsburgo a la casa de los Borbones.

Las únicas naciones que salieron ganando algo del desastre fueron Francia y Suecia. La primera se anexionó las plazas de Alsacia, Metz, Toul, Verdún y la concesión del Pioguerol en el Piamonte y Suecia obtuvo la región de Pomerania, las islas de Rugen, Wismar, Brema y Werden.

La más perjudicada fue Alemania que perdió la tercera parte de su población y su industria quedó arruinada.

Para España que junto con Francia entraron en la fase final del conflicto e iniciaron una guerra paralela dentro de la de los Treinta Años supuso perder el Rosellón y gran parte de la Cerdaña, el Artois y varias ciudades de Francia.

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